Por todo el mundo es sabido que las actrices envejecen mal y que por más cirugía estética que se hagan y más botox que se pongan en la cara su destino es abandonar la gran pantalla después de los 40, mientras que los hombres pueden seguir interpretando personajes románticos hasta entrada la tercera edad. Son pocas las mujeres que sobreviven a la cuarentena y las que lo hacen trabajan poco, y normalmente en papeles menores haciendo de madre o abuela, muchas veces con el único interés de añadir un nombre famoso al elenco de actores.
Evidentemente existe alguna excepción como Jodie Foster, pero en este caso toda su carrera se puede considerar atípica, puesto que son pocas las estrellas infantiles que consiguen mantenerse en la edad adulta, y todavía son menos las que consiguen mantenerse en papeles protagonistas después de haber cumplido 40 años, aunque sea a un ritmo menor de una película al año.




