Con la cuarta temporada de ‘Dexter’ pisándonos los talones lo que más me interesa saber es cómo evolucionarán los secretos de todos los personajes. Desde su primera temporada hasta ahora ‘Dexter’ ha demostrado que es mucho más que una serie sobre un asesino. El juego escogido es lúcido e inteligente: puesto que el mayor secreto, el del oscuro pasajero, iba a ser evidente a las primeras de cambio, han ido tejiendo una tupida red de confidencias que poco a poco a ha ido involucrando y caracterizando a todos los personajes.
El final de la tercera temporada dejó un panorama en el que todos tenían algo que ocultar, dejando a Dexter como uno de los personajes menos misteriosos para el espectador, una paradoja clara y muy efectiva a la que yo le atribuyo gran parte del éxito de la serie. Es difícil que Dexter nos sorprenda y su carácter estable es el que da continuidad al resto de tramas, cada una más enrevesada y con unos secundarios que van aumentando sus dimensiones psicológicas. Sin el resto Dexter sólo sería un asesino más.




