La FOX emitió el pasado viernes los dos últimos capítulos de la historia de ‘Prison Break’. El largo declive de la serie se había hecho ya insoportable en esta cuarta temporada y, personalmente, la seguía más por la cercanía de su final que por gusto.
Porque ‘Prison Break’ hacía tiempo que se había convertido en una parodia de sí misma: giros de guión porque sí, personajes desdibujados, una trama que no tenía ya ni pies ni cabeza y muchos tics que indicaban que la serie era un cadáver andante. Y a ese mismo patrón se ajustaron los dos últimos episodios.




