Cuando decidí hacerme con la novela que inicia la saga de Dexter reconozco que me debatía entre el escepticismo y la curiosidad: pensaba que no me iba a aportar demasiado pero quería ver cómo se desarrollaba en relación a la serie. Ahora, unas horas después de haber cerrado el tomo tengo aún esa sensación de pena que nos inunda cuando un buen libro se termina. La lectura de Dexter. El oscuro pasajero ha sido enriquecedora, emocionante y, además, me ha aportado nuevas perspectivas que me hacen valorar aún más si cabe la serie.
En lo literario es una buena novela escrita con pulso, habilidad para el suspense y muy rica en los pequeños detalles, y su adaptación para la televisión es, en lo esencial, perfecta. Con esto no quiero decir que la serie sea un calco, que no lo es, y éste es el aspecto más positivo de esta lectura: la posibilidad de comparar cómo la narración se adapta a la televisión y se enriquece con nuevos aspectos. Jeff Lindsay, el autor, está muy contento con cómo se han desarrollado las cosas y de hecho figura como guionista de la serie. Podéis verle en la foto de arriba abrazando a los Morgan.




